
Documentando el cine
desde dentro.
Foto fija, localización de espacios para proyectos audiovisuales y cobertura de eventos.
El cine no solo se rueda, también se cuenta en imágenes.
Mi trabajo consiste en documentar lo que sucede cuando las películas, la industria cinematográfica y el público se encuentran.
Foto fija que cuenta la historia desde el set de rodaje.
Capturo los momentos clave del rodaje, aportando imágenes que documentan y potencian la identidad visual de la producción.
Localización de espacios que construyen escenarios perfectos.
Encuentro lugares que se integran con la narrativa de la historia, asegurando coherencia visual y funcionalidad técnica.
Cobertura de eventos que da visibilidad a cada proyecto.
Documentar eventos no es solo hacer fotos, es capturar la esencia de cada momento y conseguir imágenes inesperadas.
De la localización
al fotograma:
un viaje en imágenes.

Mi camino hacia el mundo del cine tiene dos versiones, la original y la subtitulada…
elige la que más te apetezca leer.
AQUÍ MI HISTORIA EN
AQUÍ MI HISTORIA EN

Mis inicios en el audiovisual fueron en escuelas de radio y televisión (tanto en Asturias, de donde soy, como en Euskadi, donde vivo desde 1999).
Mi formación oficial empezó en la Escuela de Arte de Vitoria-Gasteiz (2004). A partir de ahí comencé a trabajar de manera profesional y a seguir formándome asistiendo a cursos, talleres, charlas, viajando, leyendo, viendo cine ¡mucho cine!

Creé mi propia empresa (junto con dos socias) de fotografía social y eventos llamada Linda Lumière, juntas trabajamos durante 10 años. Cada etapa me ha dado una perspectiva nueva sobre cómo contar historias con imágenes.
Mi objetivo en los últimos años ha sido introducirme en el mundo del cine asistiendo a festivales, rodajes, eventos cinematográficos y contactando con productoras y profesionales del sector.

Lo que me mueve es una inmensa curiosidad, capacidad de observación y una intuición innata que me impulsan a ser creativa y buscar la imagen que aún no existe, “jugando” con los encuadres, las luces, esperando al “instante decisivo”, a que suceda la magia.

He elegido el ámbito del cine como forma de vida porque me permite seguir disfrutando de documentar historias con mi manera de mirar y de interpretar el mundo que me rodea.
He aprendido que el cine es mucho más que lo que vemos en pantalla; es lo que sucede entre bambalinas, en el caos controlado del set, en la búsqueda del espacio idóneo, en el instante previo a la “acción”.

Mi camino hacia el mundo del cine no ha sido un paseo por las nubes, más bien ha sido una historia interminable: un viaje a alguna parte, lleno de caras y lugares.
Durante estos años dedicada a la fotografía he vivido días de vino y rosas pero también algún día de la bestia…

He sido la fotógrafa de muchas más de cuatro bodas (pero de ningún funeral). Hubo etapas en las que me sentía como en el camarote de los hermanos Marx.
Un sombrerero loco me dijo que creyera en lo imposible mientras caminaba por el sendero de baldosas amarillas con mis zapatos rojos de tacones lejanos. Quise volver a mi caaaasa mientras amanecía ¡que no era poco!

Puedo decir que he estado una noche en la ópera pero no vi a ningún fantasma y que he estado en cumbres borrascosas, sobre el cielo de Berlín y en la puerta de Tannhäuser viendo rayos c en la oscuridad.
He sentido que todos esos momentos se perderían en el tiempo como lágrimas en la lluvia, que había llegado la hora de morir y pensé ¿cómo sería mi vida sin mi?
Entonces, hubo un día en que decidí ser infiel y no mirar con quién porque estaba deseando amar pero los caballeros las preferían rubias.

He dicho mil veces buenas noches: “you are the one that i want, uh, uh, uh” a mis amantes del círculo polar.
Uno de ellos era un hombre tranquilo, nos conocimos en una hermosa lavandería pero nuestro affair duró nueve semanas y media, más o menos. Me cansé de él porque se confundía y me llamaba Rebeca (en vez de Ruth) y me entró cierta psicosis. Se marchó siete años al Tíbet y publicó un libro que se titulaba “Leyendas de pasión”.
Que gracias a la confianza de mis amigas Amèlie (que no me llama por mi nombre si no cariñosamente magical girl) y gracias a Agnès (que ha sido como mi amama).
Las tres, teníamos un grupo de WhatsApp que se llama “Loreak”. Una vez ella, Agnès, me dijo mientras miraba por la ventana un tanto indiscreta (yo cocinaba tomates verdes fritos): “sal de la cocina, de tu casa y hazte con las herramientas para hacer cine”.
Sin pensarlo dos veces nos subimos a Ford Thunderbird del 66, descapotable, a lo Thelma y Louis y con nuestros corazones salvajes nos fuimos a la ciudad de las estrellas para ver a Scarlett, una mujer al borde de un ataque de nervios porque había estado en Japón y se había perdido en la traducción (vamos; que no había entendido nada de nada).


Ella juraba y perjuraba, cogiendo un puñado de tierra, que “nunca más volvería a pasar hambre”.
Como curiosidad, he retratado a mujeres en llamas pues el fuego camina conmigo. He buscado a Susan desesperadamente.
Sólo conozco una especie de abeja (dicen que hay 20.000). Pero lo que sí puedo asegurar es que nunca he sido una infiltrada y que siempre he pagado la comunidad.

Mi color favorito es el color púrpura y, aunque me dan miedo los encuentros en la tercera fase, nunca digo nunca jamás. Me considero una contadora de historias y creo que, aunque vivimos tiempos modernos ¡la vida es bella!
Me suelo despertar antes del amanecer, sobre las 7,35 de la mañana, desayunar con diamantes y con faldas ¡a lo loco!, tocar el piano tarareando Moonriver (naaa, na, na, naaa, na, na, na, naaa…) y ver mi película favorita “El jovencito Frankenstein” con mi colega Brian (en su sofá de terciopelo azul) mientras me cuenta su vida, aunque yo “me hago la sorda”.
Mi forma de mirar:
El cine es memoria, un archivo vivo que preserva el instante en el que una historia deja de ser solo una idea y cobra vida.
Es talento y creatividad, una combinación de luz, composición y emoción que convierte cada imagen en un fragmento narrativo único.
Y es reivindicación, la oportunidad de dar visibilidad a quienes construyen estas historias, asegurando que cada visión sea capturada como se merece.
Eventos destacados que he fotografiado.
Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
Cobertura fotográfica de alfombras rojas, eventos y networking de la industria.
Premier "20.000 especies de abejas"
Fotógrafa documentalista del viaje al festival de cine de Berlín, a Los Goya y al Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
Berlinale 2023
Reportaje fotográfico para productoras y distribución en los medios.
Antes de llegar a la pantalla, el cine ya existe en la mirada de quienes lo crean.
Mi labor consiste en documentar todo lo que ocurre antes y después de la palabra.
¡Acción!